Neandertal (1)
El cuento del mes. Revista Escuela Mar 2011

Hasta una veintena de relatos se han escrito sobre los misterios del hombre de Neandertal. Autores tan poco sospechosos como Isaac Asimov o William Golding han sucumbido a la fascinación por esa otra especie humana que se extinguió, dicen, hace unos 30.000 años, y convivió con los cromañones en la última etapa de su errática y oscura existencia. También los antropólogos han ejercitado el libre derecho a fabular sobre este otro ser humano que se perdió inexplicablemente y para siempre. ¿Eran realmente inteligentes? ¿Se mezclaron con los sapiens? ¿Hablaban? ¿Tenían vida simbólica?

Durante mucho tiempo se les atribuyó la condición de brutos salvajes, incapaces de evolucionar hacia la civilización, entre otras cosas por sus aficiones caníbales, su incapacidad para sentir compasión hacia los suyos propios, enfermos o malheridos, y el aferrarse a una vida nómada de recolectores-cazadores. Y que por todo eso se extinguieron. Descansaba así la especie sapiens en la creencia de que eran nuestras costumbres contrarias las que nos definían como seres superiores. Pero he aquí que los últimos descubrimientos y análisis sobre distintos yacimientos de neandertales han empezado a sacudir todas esas ideas, como auténticos prejuicios nuestros, y a configurar un panorama enteramente distinto. Y son los yacimientos de la Península Ibérica (el Sidrón en Asturias, sima de las Palomas en Murcia, Atapuerca, Gibraltar…) los que han empezado a proporcionar pruebas en contrario. Según Luis Miguel Ariza, eran “inteligentes, sensibles y civilizados; dialogaban, cocinaban y cuidaban de los suyos”. Cierto que practicaban el canibalismo, pero el de carácter ritual, esto es, el que considera que la ingestión de partes de los difuntos sirve para incorporar a la tribu sus poderes y cualidades. (Sin descartar algún otro canibalismo alimenticio en tiempos de hambruna, como pudieron ser los últimos). De ahí que muchos huesos se conserven mondos y lirondos, como para preservarlos y acaso ser utilizados posteriormente. Su domino del fuego era realmente extraordinario, con hasta una docena de diferentes fogatas, según fueran para calentar, cocinar, iluminar… cierto que eran bastante más bajitos que nosotros, y de aspecto simiesco; pero su capacidad craneal media era superior a la nuestra, cosa que siempre se supo, aunque no se le hizo mucho caso, porque era un dato peligroso para nuestra vanidad.
Y otro dato curioso: muchos de ellos eran rubios y hasta pelirrojos. ¿Qué pasó entonces?

Por mi larga dedicación a los cuentos populares, me atrevería a formular una hipótesis narrativa sobre este asunto. Pero antes recordaré  determinados vestigios que aparecen en esos relatos desde tiempo inmemorial, como por ejemplo la persistencia machacona del cuento “¡Ay, mamaíta mía, quién será?”, un cuento tenebroso que sigue apareciendo en las recolectas fiables, en el que una familia ingiere el hígado de un difunto. Y así otros que les contaré en la próxima entrega.

Ver 2ª parte




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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