Fundamentos paganos de la Navidad


Este volumen XXIV de la prestigiosa colección de cantes andaluces navideños de la Caja de Ahorros San Fernando nos sorprende un año más, y nos conforta, con una muy expresiva representación del género. A destacar, la variada proporción de los fundamentos que componen de antiguo este misterioso cantar, tanto por temas musicales como por los contenidos de sus letras. Hay aquí, en efecto, un poco de todo: flamenco gitano y no gitano, registros folclóricos, de cancionero y de tradición oral, asuntos religiosos y profanos... Es decir, una muy ajustada manifestación del trasfondo de esta compleja fiesta, sin duda la más compleja del calendario.

Para mejor entenderla, convendrá recordar en qué se basan las tradiciones de la Navidad. Hasta el siglo IV, la Iglesia no se decidió por fijar la fecha del nacimiento de Cristo en la noche del 24 de diciembre, aprovechando la savia festiva popular, y precristiana, como en otras celebraciones del año. Así, la Semana Santa, fue colocada sobre la muerte y resurrección de Atis-Adonis; San Juan Bautista, sobre la fiesta ritual del fuego y del agua en el solsticio de verano; la Virgen de Agosto, sobre las fiestas de Diana Cazadora; el Día de Difuntos, sobre arcaicas devociones a los antepasados; etcétera. En el caso de la Navidad, la Iglesia puso todo su empeño en bautizar antiguos ritos paganos del solsticio de invierno, que celebraban el nacimiento del Dios Sol, Mitra y antes Osiris, salido del vientre de una Diosa Celeste o Astarté, con un fuerte contenido de exaltación del amor humano, del vino y del buen yantar, propios de las saturnales que por esas mismas calendas tenían lugar en el mundo romano. En suma, ritos solares y del regocijo en la esperanza de una buena cosecha. (Es la época de la nascencia del trigo). También se aprovechó la Roma cristiana de los cantos de ánimas que, a finales del año (Octubre, antes de la reforma del calendario juliano), se dedicaban al culto de los antepasados, ahora cristianados como cantos a la Virgen María, y que pasaron a llamarse “campanilleros”. Todavía pueden oírse en bastantes pueblos andaluces, estremeciendo de emoción las madrugadas de ese mes, Octubre, y extendiéndose a Diciembre por proximidad temática. De otros festejos próximos en el antiguo calendario romano, como eran los dedicados a celebrar el fin del año y el comienzo del otro, surgen otros cánticos navideños, nada religiosos tampoco, como son los ´”aguilandos” de la parte oriental de Andalucía, casi siempre coplas de burla contra los ricos, para obligarles a aflojar la bolsa.

Como se ve, toda una panoplia de reminiscencias anteriores al cristianismo que, aunque a duras penas, todavía es posible rastrear en los campanilleros y en los villancicos populares andaluces, ya sean religiosos o profanos. Hoy parecen todos una misma cosa, pero en absoluto lo son. Y el pueblo andaluz, cuya descristianización es un largo proceso que se desarrolla principalmente a lo largo del siglo XIX, muestra sus legítimas heterodoxias cada vez que puede y como puede.

En el disco que estamos comentando, junto a los temas más tópicos de la navidad cristiana, se advierten aquí y allá señales ciertas de ese  regusto antiguo-popular-pagano, e incluso tratamientos poco fieles a la ortodoxia católica de los primeros. Véase la rumba de Mariana Cornejo, donde se asegura nada menos que “El  Niño que hoy ha nacío/ allá en Belén/ es hijo de María y de José/ y el Espíritu Santo lo bautizó / con agua que del cielo le mandó Dios”. A eso se limita aquí el papel de la tercera persona de la Trinidad, al de padrino. En el portal de Belén, como se sabe, suceden toda clase de tropelías humorísticas, desde aquella en que entraban  los ratones a roerle a San José los calzones, hasta lo que acontece aquí, en la bulería de Fernando Terremoto: “En el Portal de Belén / los ladrones han entrao / y al Niño de Dios chiquito/ los pañales le han robao”. O esa invectiva extraordinaria de la bulería de Rocío Jurado: “Que se calle ese gallo malaje/ que se calle ese gallo guapera/ / que el que duerme es Jesús cansaíto / del jaleo de la Nochebuena”, con harta reivindicación principal de la inevitable juerga. Múltiples son los reflejos solares y de aquella Madre Celeste que recordábamos: “Hermoso es el Sol, / más hermoso es el Niño / que en el Portal de Belén/ y en un pesebre ha nasío”, canta Ángel Vargas. (Todavía ese Sol pagano es el que adorna la cabecera del pesebre, en muchas figuritas del “misterio” en nuestros nacimientos). Muchas evocaciones hay también, en otras letras, al “lucero” que se asocia a la antigua engendradora del día. Y de inequívoca estirpe profana es la zambra-bulería de Terremoto, aunque sin perder esas mismas reminiscencias estelares: “El racimo de las doce / te traiga la güena suerte. / Cada uvita es una estrella / que baja del Cielo a verte/. No me digas que no, / porque las tomo una a una, / que tu carita es un Sol / bañaíto por la Luna”. Nada religioso hay ya aquí, salvo la más antigua religión de todas: la del amor y el vino, más la esperanza renovada en el renacer de cada año: “El año se va / y vuelve la vía/ y tu me dirás que mi voz / te ha vuelto loquita perdía”. Pues qué bien. 




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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