Felipe VI

En los abigarrados archivos de la abadía de Westminster, acaba de ser descubierto otro capítulo de los viajes del señor Gulliver. Reza así: “Ruego a mis compatriotas, los súbditos de Su Graciosa Majestad, agudicen al máximo sus entendederas, pues las necesitarán para comprender los curiosos acontecimientos que han tenido lugar en el atormentado país de los celtíberos. El viejo rey, que recibió sus poderes de un execrable dictador, había renunciado a ellos, en orden a constituir una monarquía parlamentaria. Tan loable actitud le permitió reinar, aunque no gobernar, a lo largo de 39 años, no exentos de sobresaltos, como fuera un conato de golpe de Estado, al que se opuso, y peripecias varias referidas a la índole de su temperamento sanguíneo, típicamente Borbón. Hasta aquí nada que parezca curioso en los pintorescos hábitos de este país, largo tiempo dominado por infames papistas, latifundistas incultos y generales pendencieros.

Lo anómalo ha sido la normalidad con que ha acontecido el cambio de rey, en el heredero, que más se acercan a las aburridas normas británicas. Ha de tenerse en cuenta que, contra toda costumbre, la ceremonia de entronización se hizo con ignorancia de símbolos católicos y sin rendir pleitesía a los mandos de la milicia, dos aspectos que antaño hubiesen provocado, por sí solos, la inmediata intervención del más aguerrido y repugnante nacionalcatolicismo. No ha sido así. Tampoco el ceremonial ha revestido de la pompa y fastos propios de otras monarquías europeas, la nuestra incluida. Ello es debido, dícese, a la penuria por la que atraviesa el reino, el gran número de desocupados, los que cada día pasan a engrosar el triste ejército de los menesterosos, los que pierden sus casas a manos de insaciables usureros o ven cómo ingentes caudales públicos son desviados a bolsillos privados, etcétera. Tampoco han faltado los que han aprovechado el momento para vindicar República o fomentar el separatismo.

Puestos a hacer algún reparo, faltó una participación más elocuente del poder judicial, relegado, lo que no casa del todo con las condiciones de una monarquía parlamentaria. Tal vez se deba a que el nuevo rey, como muchos de sus conciudadanos, siente que los jueces no andan del todo separados del Ejecutivo, en manos de un partido conservador. Lo cual es mala cosa.

Pese a todo ese cúmulo de circunstancias adversas, el nuevo rey (al que algunos llaman “Felipe VI el Preparado”) ha sido recibido con insólito fervor popular; mucha gente le ha aclamado y recibido como si fuera el salvador de esta mala
hora que sufre la nación. Y ahí radica el nuevo peligro. En que se trata de un rey constitucional, nada más. Y nada menos”.




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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