Vértigo

De tal modo se están sucediendo los acontecimientos políticos, en número y en velocidad, que se eclipsan unos a otros y parece como si los verdaderos problemas del país desaparecieran por un tiempo. Un tiempo vertiginoso que deja a la cruda realidad como en suspenso, o en una suerte de penumbra mediática, producida por una turba de cuerpos celestes incontrolados que se sitúan entre la visión del incauto ciudadano y las cosas que importan. (Perdonen la insistencia: un 26% de parados, 600.000 familias que ya no ingresan ni un céntimo, más de cien desahucios de viviendas familiares al día, 25% de niños en riesgo de desnutrición…).

Al susto de Ucrania, ni mucho menos conjurado, sucedieron las elecciones europeas. No bien celebradas éstas, se descalabra el panorama político y Rubalcaba comunica que se va. Todavía caliente la noticia, el mismísimo rey de España, como por un efecto carambola, anuncia lo propio, que en él se llama abdicación. No da tiempo ni de preguntarse: ¿pero desde cuándo no abdica un rey en España?, y entonces va la reserva republicana, y, con la misma rapidez, pide referéndum inmediato, para derrocar al sucesor, antes de que suba al trono, y sin que aparezca por ningún lado la fórmula mágica que haga que una República pudiera resolver aquellos problemas. Acto seguido, el caballero Durán y Lleida, llamado por no se sabe quién a intermediar entre Barcelona y Madrid, entona la vieja letra del fandango (con lo poco que a él le gusta Andalucía), que aunque me voy no me voy, que aunque me voy no me ausento, que me voy de palabrita, pero no dejo el asiento. (Ni la suite en el hotel Palace). Seguidamente, y como si la epidemia se extendiese fuera de control, Pere Navarro, el quemado líder de los socialistas catalanes, dice que también desaparece por el foro, pero en serio. Y en medio de todo esto, la estrella imparable de Susana Díaz echa el freno y deja descolocados a los más conspicuos varones del PSOE. (Bien por su palabra, bien por Andalucía, y tiempo al tiempo).

Calma, señores, calma. No todo está perdido. Analicemos bien la situación y repasemos algunas páginas de Historia triste de este país. Observen que la mayoría de esos pedruscos que orbitan alrededor de nuestra perplejidad poseen casi todos una carga paradójica. Parecen lo que no son, o son lo que no quieren ser.

Las elecciones europeas han devenido ajuste de cuentas nacionales, y quien verdaderamente las ha ganado ha sido la abstención, por mucho que saquen la cabeza izquierdistas y nacionalistas de variado cuño. La mayor importancia la tiene lo ocurrido en Francia e Inglaterra. Solo esos dos países llenarán la cámara de Estrasburgo de auténticos antieuropeos, ultraderechistas y xenófobos. O sea, que Merkel y sus banqueros tendrán que hacer algo, además de abaratarle el dinero a los que ya lo tienen, y no por usted ni por mí, sino por la cuenta que les trae.

La abdicación de Juan Carlos I, de momento ha servido para que la tropa republicana se apelotone en el córner, disputándose centímetros a la izquierda, a ver quién pesca más en río revuelto. No parecen haberse percatado de que los más expertos en echar esas redes son los secesionistas catalanes y vascos. Grave falta de perspectiva y, a lo mejor, de información histórica. Como son muy jóvenes, algunos, a lo mejor creen que están exentos de sentir el vértigo de la Historia. Pues no lo están. Volveremos a ello. No se discute el fondo de sus proclamas, sino la oportunidad. Lo único que le faltaba al momento social y económico era un remolino centrífugo sobre la forma del Estado. No son los tiempos de Ortega, ¡abajo la monarquía!, ni de Valle, ¡muera el Borbón!, ni de Companys, proclamando unilateralmente, un 6 de octubre de 1934, «l´Estat Català de de la Republica Federal Espanyola». Son otros tiempos, en los que un rey realmente no gobierna (es la primera vez que esto sucede en España) pero hace de árbitro, que es otro símil muy a la altura de las circunstancias futboleras.

Nade de eso impide que los neomonárquicos del PP quemen toneladas de incienso ante el altar del cesante, y del sucesor, a ver si se lo apropian y con el sahumerio no se ve lo evidente: que si bien Juan Carlos I arriesgó lo cuyo renunciando a sus poderes franquistas en 1978, abonando la democracia y haciendo de parapeto contra los militares golpistas, le han sobrado unos cuantos años, entre enfermedades y frivolidades. Un tiempo precioso que hubiera necesitado Felipe VI para consolidarse como monarca de la reforma constitucional, que es lo que toca a continuación, aunque sea un poco tarde. Pero toca. Ahí tendrá su banco de pruebas el heredero. ¿Lo más difícil de todo? Convencer al PP de que esa reforma de la Constitución es necesaria. ¿Lo más difícil para él mismo? Un par de cosas: aceptar que ese texto incluya un pronunciamiento de la ciudadanía, implícito o explícito, sobre la continuidad de la monarquía, y –más difícil aún– no dejarse secuestrar por la derecha.

De quien tiene que fiarse el nuevo rey –paradoja de las paradojas–, es del PSOE y, todavía, de Pérez Rubalcaba, que es el verdadero sacrificado de este vertiginoso rito, tras aportar elegancia y estabilidad a la vorágine, en defensa de lo evidente: que una monarquía constitucional vale más que cien repúblicas ingobernables, o derechonas, como fue la segunda parte de la II República española, antesala de la Guerra Civil. La de la CEDA, la de Gil Robles y Alejandro Lerroux, la que mandó a Franco a sofocar la sublevación de Asturias, y también la que aplastó, a sangre y fuego, la autoproclamada República de Cataluña. ¿Ya nadie se acuerda de eso, con tanto referéndum y tantas banderas? ¿O será que algunos lo recuerdan muy bien y están queriendo, precisamente, vengarse de la Historia misma? Parece como si no padecieran de vértigo y no les importara asomarse al precipicio. O creyeran a pies juntillas que la Historia siempre se repite en forma de farsa. Pues que no estén tan seguros y que no tienten al Diablo, por si acaso.




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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