La otra procesión

Como todos los años, la Semana Santa de Sevilla despierta los más contradictorios significados. Fiesta sincrética de la primavera, alberga un poco de todo: ritos de paso y de fertilidad para jóvenes que buscan su incorporación a la edad adulta, y que no van nunca a la iglesia, pero sí a las procesiones, y llenan las calles; reafirmaciones de identidad grupal, de gremios, de castas familiares, de barrios…; apropiaciones simbólicas del poder social (hermandades ricas, pobres y de clases medias, reaccionarias y avanzadas, como en todo); reminiscencias paganas, heredadas directamente de los ritos orientales de la antigua Roma, donde ya se procesionaba a un dios torturado y renacido (Osiris, Adonis, Attis) y a una Gran Diosa Madre, bajo diversas advocaciones, jaleada por las calles entre lluvias de pétalos y atronadores címbalos y trompetazos de cuernos (¿les suena?); y, desde luego, un nuevo capítulo del atávico enfrentamiento entre el poder de las hermandades y el de la jerarquía eclesiástica. Una pelea en la que los prelados siempre acaban perdiendo, por más que se resistan, como el actual Juan José Asenjo, que todavía no ha aprendido de su antecesor, que intentó inútilmente controlar nada menos que los dineros de esas “agrupaciones de fieles”, y acabó aceptando su verdadero papel en la celebración: el de un invitado distinguido. Todavía el nuevo arzobispo, cada vez que puede, advierte a estos díscolos cofrades de que “no antepongan aspectos culturales, folclóricos o costumbristas”, que es como mentarles la bicha, dudar de su religiosidad, y él lo sabe. Mal camino. Desde aquí le aconsejamos que lea a Chaves Nogales, el que dejó testimonio de cómo era llamada la Macarena en tiempos de la República: la Virgen Roja. Y cómo la Semana Santa es “una conmemoración arraigada en la entraña misma del pueblo”. Pero, en fin, ya se adaptará. Solo es cuestión de tiempo.

Este año, sin embargo, la verdadera procesión católica es la que va por dentro, y viene de Roma también, pero no de la antigua, sino de la turbulenta y corrompida corte vaticana. La elección de este inesperado Papa Francisco ha descolocado a los más avispados del lugar. ¿Pero cómo, un jesuita, y argentino, en la silla de Pedro? ¿Qué clase de broma es esta? ¿Acaso no fue otro Papa, Clemente XIV, el que disolvió a “los soldados de San Ignacio” en 1773, tras haber sido expulsados de España, Francia y Portugal? Y de la misma España, ¿no lo fueron otra vez durante la II República? Ahora resulta que, cuando más contentos estaban las variadas sectas de la tribu hispana (Opus Dei, Kikos, Catecumenales y no sé cuántas cosas más), encumbradas por el egocéntrico Woytila, y prorrogadas por el vencido Ratzinger, ahora vienen estos jesuitas, los enemigos de siempre, a hacerse con el poder. ¿Qué está pasando aquí?

Pasa que el espectáculo de esa doble fila de ancianos purpurados –nunca una mujer, nunca un joven– se ha vuelto inaceptable para muchos de los propios creyentes; pasa que la falta de sacerdotes es cada día más notoria; que casi la mitad de los católicos del mundo (que ya son muchos menos que los musulmanes, por ejemplo) viven en América, y el más elemental sentido práctico obliga a tenerlos en cuenta, precisamente ahora, cuando están siendo seriamente empujados por los otros cristianos, los evangélicos. Pero, sobre todo, que el aire del Vaticano se ha vuelto irrespirable. El dominio de los ultracatólicos, con la jerarquía española al frente, ha conducido a la etapa más negra de la Iglesia: peste de pederastas por doquier, un mayordomo del Papa que filtra documentos comprometedores, un jefe de las finanzas, el tal Gotti Tedeschi, que teme por su vida tras ser cesado súbitamente por hurgar en las cuentas secretas d_el banco del Vaticano. “Creyó que era la mafia”, confesó su mujer, cuando se presentó la policía en su casa a registrar. “Si me matan, aquí está la razón de mi muerte”, dijo el propio defenestrado, señalando un dossier de 200 páginas, tres de cuyas copias deja a un amigo, a un abogado y a un periodista. Una cuarta es la que el Papa emérito ha debido entregar a Francisco, para que se vaya enterando. También le deja atado, ¿y bien atado?, el nombramiento del nuevo regidor de las finanzas vaticanas. Que no parece dispuesto el alemán a morir así como así. En todo caso, a morir matando. Con todo eso, y con aclarar en qué consistieron sus tibias relaciones con la dictadura militar argentina, ya tiene tarea este insólito pontífice. ¿Y la Conferencia Episcopal Española? Pues eso, vencida y marginada, por sus propios méritos. No había más que ver a monseñor Amigo el último en el balcón de la Plaza de San Pedro. Una imagen vale…




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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