Un colegio público para Los Remedios

Ahora que tanto se habla, otra vez, del modelo de ciudad que queremos para Sevilla, de nuevo hay que poner sobre el tapete el déficit de suelo escolar en las zonas históricas, y en otras, como Los Remedios. Cuando yo era delegado de Educación en el Ayuntamiento de Sevilla (1979-1983), conseguimos erradicar uno de los desequilibrios sociales más sangrantes que heredamos del franquismo: los desdobles. Mucha gente ya no se acordará de eso, y otros ni sabrán de lo que hablo, pero entonces muchos niños de Sevilla solo iban al colegio o por la mañana o por la tarde, porque los centros –públicos, por supuesto–, funcionaban en régimen de desdoble. Otros niños ni siquiera estaban escolarizados, o lo eran en condiciones lastimosas, garajes, locales comerciales… Esto, naturalmente, solo ocurría en los barrios obreros o de nuevas clases medias. Pues bien, tras ímprobos esfuerzos, aquella corporación de izquierdas logró, entre otras muchas cosas de las que nadie se acuerda tampoco, o no quiere acordarse, conquistar el suelo necesario para la construcción de catorce –¡catorce!– colegios nuevos, y varios institutos. Un récord que no ha vuelto a darse en la ciudad. Yo mismo emprendí no sé cuántas negociaciones, largas y agotadoras por lo general –ni que decir tiene que sin dinero, pues las arcas las habíamos recibido de la dictadura perfectamente vacías–, para que esos suelos pasaran a propiedad municipal. En una de ellas tuve que hacerlo con tres propietarios diferentes, uno de los cuales estaba en la cárcel, para poder levantar un colegio en la Macarena. En otro hubo que desviar un cable de alta tensión, en Las Naciones; en otro, negociar y presionar a una familia de terratenientes que se había permitido el lujo de construir una barriada entera sin licencia (me refiero a Palmete), y así un largo etcétera, con el que no les voy a cansar, y que reservo, acaso, para mis memorias.

Pero me quedó un mal sabor de boca, que no se ha diluido con el tiempo: haber podido seguir con esa política en otras zonas importantes, dos principalmente: el casco histórico y Los Remedios. (Yo salí del Ayuntamiento –no por mi gusto–, y a todos los que vinieron después este asunto les interesó más bien poco). En cuanto a la primera de esas dos zonas, recordaré también que Sevilla heredó del XIX un eje educacional que funcionaba bastante bien, y que iba desde los maristas en San Pablo a los escolapios y el colegio del Valle (donde hoy, por cierto, se goza de un hermoso parque, fruto también de aquella primera corporación democrática). Ese eje, verdadera columna vertebral de la ciudad, desapareció casi al completo con la malhadada Ley de Educación de 1970, que permitió a los centros privados vender un suelo de inmejorable situación e irse a las afueras. O sea, especular a lo grande. Entre eso y el derribo del palacio de los Sánchez Dalp, más un colegio contiguo, el Alfonso X, para levantar El Corte Inglés, la población del centro tuvo que emigrar también. Por eso el centro es hoy un mero escaparate de tiendas.
En cuanto a los Remedios, contaré algo que antes no he hecho. Tuve la atrevida ocurrencia de proponerle a Víctor Pérez Escolano, entonces delegado de Urbanismo, y aliado en otras de las vicisitudes a las que me he referido, que cambiáramos el uso de una magnífica parcela que había por allí, para dotar al barrio de un colegio y de un instituto públicos. Había que hacerlo con mucha discreción, para no alertar a la propiedad antes de tiempo. Me consta que Pérez Escolano actuó con las debidas precauciones, pero antes incluso de que el proceso se pusiera formalmente en marcha, alguien pasó información privilegiada (vulgo chivatazo), de modo que el propietario de la parcela actuó con diligencia insólita: a los pocos días de aquella conversación reservada, pidió licencia de construcción, que no se pudo evitar. Hoy es el lujoso edificio Presidente.

Desde entonces el irremediable barrio de los Remedios sigue con su déficit estructural de plazas escolares. Y nunca ha tenido un colegio público, salvo uno muy pequeñito que había en el Tejar del Mellizo, que desapareció también. Tampoco ha tenido un instituto de bachillerato. Y digo yo: ¿no sería este un buen momento para remediar esa carencia de una vez? ¿No se podría dar al suelo y a las edificaciones de la antigua Altadis un uso educativo para centros públicos? No es ningún disparate, y antecedentes hay en la ciudad de actuaciones semejantes, y de más envergadura. Sin ir más lejos, la antigua Fábrica de Tabacos se convirtió en Universidad a mediados del siglo pasado. Ahí lo tiene, señor alcalde.




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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