La Blancanieves de Berger
Una oportunidad perdida

Atraído por la potente promoción de la película de Pablo Berger, Blancanieves, y por el reclamo de un asunto para mí tan querido como son los cuentos tradicionales, me fui al cine el día del estreno en Sevilla. La ilusión duró poco. Lo siento, pero no tengo más remedio que expresar mi desconcierto, y mis reparos. Algo más me obliga el hecho de que casi todo sucede en nuestra ciudad, con abundante presencia del folclore andaluz. Dejo a salvo, de entrada, la fotografía, así como la interpretación, y la música. Algo falla, sin embargo, en el conjunto. Y es el entramado narrativo, que no acaba de funcionar.

Pasados los primeros lances, en los que la película ciertamente promete, pronto la historia empieza a derivar con incorporaciones que no son del cuento anunciado, sino de Cenicienta. Sin duda el guionista –el propio Berger-, quería evidenciar cuanto antes la pérfida condición de la madrastra, pero con un tratamiento tan exagerado que, más que una mujer orgullosa y envidiosa de la belleza de su hijastra, se comporta como una auténtica sádica, que somete a la todavía niña a toda clase de vejaciones y atrocidades. Mejor no les cuento. Lo importante es que todo eso resulta gratuito, tras haber cambiado una historia por otra. Cuando se vuelve a Blancanieves, ya se han perdido elementos fundamentales, como son, nada menos, el espejo mágico y la bruja. Esta solo aparecerá en el tramo final, cuando ya la mixtura tiene poca solución. Tan poca, que el guión, se confía de nuevo a otro cuento, La bella durmiente, si bien traído por los pelos. No le servirá de nada. El final es lo más desconcertante y manierista de la película, y además nos deja un sabor sombrío que no nos merecemos. En suma, que toda la claridad que tiene el cuento de hadas, se torna aquí algo borroso y borrascoso.

El problema estriba en que la estética elegida, el expresionismo – con guiños solanescos, goyescos y hasta de Valle y de Buñuel-, no encaja en el universo de lo fantástico-maravilloso, que tiene su propia gramática. En esa gramática no entran, por ejemplo, la deformidad, ni la exageración grotesca, ni el erotismo crudamente hispánico. Convertir al criado que recibe el mandato de eliminar a Blancanieves en un tipejo libidinoso, o a los siete enanitos en una cuadrilla esperpéntica de enanos toreros, o a la propia Blancanieves en una lidiadora, avant la lettre, no dejan de ser ocurrencias confiadas a la cobertura de lo surreal o expresionista. Y eso no vale. Ninguna estética sirve para justificar un sentido, que en el arte de contar siempre descansa sobre el argumento. Y cuando el argumento está perdido, se acaba fotografiando conceptos, o peor, estereotipos. Aquellas travesuras no dejan de ser cosas de nuestro irredento solar celtíbero, con sus desgarros y sus negruras, que poco tienen que ver con los Hermanos Grimm. Pero, ojo, tampoco con las versiones populares andaluzas –y por ende españolas- del mismo cuento, que siguen siendo olímpicamente ignoradas por los guionistas de nuestro cine. Por cierto, en una de ellas, llamada Los tres toritos (o Los siete toritos), hay un interesante factor taurino que, por supuesto, tampoco aparece en esta película, y bien que lo tenía a mano. Es lo que pasa por no beber en fuentes próximas.

Tampoco debo rematar esta crónica sin referirme al despliegue de nuestro folclore en esta arriesgada cinta de Berger. La intención no es mala, y puede que el hecho de retraer la acción a los años 20 del siglo pasado, en algo atenúe la presencia del tópico. Pero esa acumulación de toros, flamenco, coplas, ferias, barracas cohetes, fetichismo católico y otras pícaras miserias, me temo no supere por completo el desdichado sambenito con el que nos identifican por ahí. Tanta agitación con las señas de identidad andaluzas puede convertirse fácilmente en vapuleo. Y más en estos tiempos, en que vuelve a cundir la especie de que es nuestra condición cultural, dicen que demasiado alegre -y a ratos tragicómica-, lo que nos tiene anclados sin remedio. No hay que regalarle motivos, señor Berger, a quien quiera hacernos daño con la matraca de siempre.




Videoteca
Entrevista en el programa `Saca la lengua´
Emitido el 19 de Noviembre de 2011 en la 2 de RTVE
Una breve visión de la biblioteca
El programa `El público lee´ de Canal Sur TV entrevista a A. R. Almodóvar a propósito de su biblioteca (25-09-2011)
La memoria de los cuentos
A. R. Almodóvar es el guionista de este documental emitido por TVE2 en el programa `Imprescindibles´ (18-03-2011)
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